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Pobreza rural en América Latina y el Caribe en el contexto del COVID-19

Cinco líneas de incidencia y acción para no dejar a ningún territorio rural atrás










Clausen J. 2022. Pobreza rural en América Latina y el Caribe en el contexto del COVID-19 - Cinco líneas de incidencia y acción para no dejar a ningún territorio rural atrás. 2030 - Alimentación, agricultura y desarrollo rural en América Latina y el Caribe, N.o 36. Santiago de Chile, FAO.







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    Book (stand-alone)
    El estado mundial de la agricultura y la alimentación 2015 (SOFA): La protección social y la agricultura: romper el ciclo de la pobreza rural 2015
    A pesar de los importantes avances realizados en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio sobre la pobreza y el hambre, casi mil millones de personas aún viven en situación de extrema pobreza (menos de 1,25 dólares por persona al día) y 795 millones siguen sufriendo hambre crónica. Habrá que hacer mucho más para alcanzar los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible sobre la erradicación de la pobreza y el hambre para el año 2030. La mayor parte de las poblaciones en situación de extrema pobreza vive en zonas rurales de países en desarrollo y depende de la agricultura para su subsistencia. Son tan pobres y están tan malnutridos que sus familias viven en un círculo de pobreza que se transmite de generación en generación. Muchos países en desarrollo están adoptando una nueva estrategia exitosa para romper el ciclo de la pobreza rural: combinar la protección social y el desarrollo agrícola. Las medidas de protección social, como las prestaciones monetarias para las viuda s y los huérfanos y el empleo garantizado para las personas pobres en el marco de los programas de obras públicas, pueden evitar a las personas vulnerables las peores carencias. Pueden permitir a los hogares la mejora o la diversificación de sus dietas. También pueden ayudarles a ahorrar e invertir en sus propias fincas o a emprender nuevas actividades. Los programas de desarrollo agrícola que respaldan las explotaciones familiares en pequeña escala en cuanto al acceso al mercado y la gestión de los riesgos pueden crear oportunidades de empleo y lograr que estas familias sean más autónomas y tengan una mayor resiliencia. La protección social y el desarrollo agrícola, combinados, pueden romper el ciclo de la pobreza rural.
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    Book (series)
    El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2023
    Urbanización, transformación de los sistemas agroalimentarios y dietas saludables a lo largo del continuo rural-urbano
    2023
    En esta publicación se presenta información actualizada acerca de los progresos mundiales hacia las metas relativas a la erradicación del hambre (meta 2.1 de los ODS) y la malnutrición en todas sus formas (meta 2.2 de los ODS). En el presente informe se muestra que el hambre a nivel mundial se mantuvo relativamente sin variaciones entre 2021 y 2022, pero sigue estando muy por encima de los niveles anteriores a la pandemia de la COVID-19 y también está aumentando en muchos lugares donde las personas todavía luchan por recuperar las pérdidas de ingresos sufridas a raíz de la pandemia o bien han resultado afectadas por el aumento de los precios de los alimentos, los insumos agrícolas y la energía, y los conflictos y los fenómenos climáticos extremos. En este informe también se ofrecen estimaciones actualizadas sobre los miles de millones de personas que no se pueden permitir alimentos nutritivos, inocuos y suficientes durante todo el año. En conjunto, se muestra que estamos muy lejos de cumplir todas las metas de nutrición. Si bien se ponen de manifiesto progresos en relación con importantes indicadores de la nutrición infantil, el aumento del sobrepeso y la obesidad en los niños y niñas menores de cinco años de edad en muchos países presagia crecientes cargas de enfermedades no transmisibles.La urbanización está aumentando en muchos países y en este informe se muestra que está cambiando los sistemas agroalimentarios de formas que ya no podemos entender si consideramos las zonas rurales y las zonas urbanas separadamente. La pauta cambiante de las aglomeraciones de población en el continuo rural-urbano y su interfaz como lugar de intercambio e interacciones socioeconómicas está remodelando los sistemas agroalimentarios, y a su vez, está siendo remodelada por estos, lo que tiene implicaciones sobre la disponibilidad y asequibilidad de las dietas saludables y, por ende, sobre la seguridad alimentaria y la nutrición. Nuevos datos demuestran que, en algunos países, la compra de alimentos ya no es elevada solo en los hogares urbanos, sino también en los rurales. El consumo de alimentos altamente procesados también está aumentando en las zonas periurbanas y rurales de algunos países. Estos cambios están afectando a la seguridad alimentaria y a la nutrición de las personas de maneras que difieren en función del lugar donde viven en el continuo rural-urbano.
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    Brochure, flyer, fact-sheet
    Programa de la FAO de respuesta y recuperación ante la pandemia COVID-19 – Inclusión económica y protección social para aliviar la pobreza
    Respuestas en favor de las personas pobres para una recuperación económica inclusiva tras la pandemia
    2021
    La pandemia COVID-19 está afectando de manera directa e indirecta la salud y el bienestar en todo el mundo. La enfermedad y las medidas de contención están exacerbando las desventajas sociales y económicas de las personas más vulnerables de la sociedad. Estos impactos sociales y económicos podrían provocar reveses devastadores en los esfuerzos por lograr la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Las persistentes desigualdades entre poblaciones rurales y urbanas, ricos y pobres, mujeres y hombres exacerbarán estos efectos. Las personas que viven en las zonas más afectadas por el cambio climático, los conflictos, el desplazamiento forzoso y la migración se verán aún más vulnerables. Las consecuencias socioeconómicas de la pandemia COVID-19 resaltan con mayor urgencia al llamado a la erradicación de la pobreza, especialmente en las zonas rurales. Teniendo en cuenta que cerca del 80% de los 734 millones de personas en pobreza extrema viven en zonas rurales, y que casi el 70% de las metas de los ODS se refieren a zonas rurales para lograr la Agenda 2030 es preciso dedicar mayor atención en el desarrollo rural. Según estimaciones actuales del Banco Mundial, la crisis impulsada por la pandemia COVID-19 podría hacer que a hasta 100 millones de personas se encuentren en situación de pobreza extrema para finales de 2020. Las comunidades rurales están menos preparadas y tienen menor capacidad para hacer frente a las consecuencias socioeconómicas de la pandemia y, dado el carácter interconectado de la mayoría de los espacios rurales, esto conlleva repercusiones significativas para los medios de vida rurales, los sistemas alimentarios en general y la seguridad alimentaria a nivel nacional. Las zonas rurales y las poblaciones rurales son una parte integral de las cadenas de suministro de alimentos en la producción, procesamiento, comercio y transporte, y se ven directamente afectadas por perturbaciones en la demanda y cualquier restricción de movilidad de la fuerza laboral o el transporte de bienes. La mayor parte de las poblaciones rurales, en especial las personas pobres, dependen de fuentes de ingresos diversificadas para su subsistencia, incluyendo jornales agrícolas y actividades no agrícolas. La actividad económica en las zonas rurales, especialmente para mujeres y jóvenes, es mayoritariamente informal.

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