Hace casi diez años, se adoptó en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD) celebrada en Río de Janeiro el compromiso de trabajar en pro de la ordenación sostenible, la conservación y el desarrollo de todos los tipos de bosques. La CNUMAD catalizó el debate y la acción sobre los bosques, redefiniendo el objetivo y los destinatarios de la explotación forestal, elaborando el concepto de una ordenación sostenible, con un compromiso firme de conseguirla, y forjando alianzas nuevas para avanzar en la consecución de objetivos comunes en la actividad forestal. Situación de los bosques del mundo 2001 subraya hechos importantes que guardan relación con los bosques, que en muchos casos se remontan a la CNUMAD o un período anterior, y en otros responden a tendencias y acontecimientos económicos, sociales o políticos más recientes.
Si bien es cierto que el camino hacia el logro de la ordenación forestal sostenible es difícil y el progreso no es tan rápido como algunos desearían, ese camino está ahora más despejado y es indudable que lo estamos recorriendo.
Se estima en 3 870 millones de hectáreas la superficie de bosques existente en el mundo; el 95 por ciento de ella corresponde a los bosques naturales y el 5 por ciento a las plantaciones forestales. La deforestación tropical y la degradación de los bosques de muchas zonas del mundo afectan negativamente a la disponibilidad de bienes y servicios forestales. Si en los países desarrollados la superficie forestal se ha estabilizado y en conjunto ha experimentado un ligero aumento, la deforestación ha continuado en los países en desarrollo. La variación anual neta de la superficie forestal mundial durante el último decenio (1990-2000) se estimó en -9,4 millones de ha, cifra que representa la diferencia entre la tasa anual estimada de deforestación de 14,6 millones de ha y la tasa anual estimada de incremento de la superficie de bosque de 5,2 millones de ha.
Las causas de la degradación de los bosques son de índole diversa. Algunas, como la explotación excesiva de productos forestales, se pueden evitar o reducir mediante unos sistemas adecuados de planificación y de gestión, y los efectos de otras, como las catástrofes naturales, pueden ser mitigados mediante la planificación para imprevistos. Situación de los bosques del mundo 2001 analiza dos causas recientes de los daños sufridos por los bosques, los intensos incendios que se producen en todas las regiones del mundo y los huracanes ocurridos en Europa en diciembre de 1999. Se estudia también una de las amenazas que se ciernen sobre la vida silvestre de los bosques, la explotación comercial de carne silvestre.
Si bien es cierto que en el transcurso de los años 1999-2000 los incendios no fueron tan generalizados ni devastadores como en el bienio anterior, la zona occidental de los Estados Unidos, Etiopía, el Mediterráneo oriental e Indonesia sufrieron graves incendios. Los incendios ocurridos durante los cuatro últimos años han suscitado la concienciación y preocupación de la opinión pública sobre este problema, han fomentado la adopción de medidas de política de carácter nacional y han hecho surgir iniciativas regionales e internacionales para la prevención, alerta, detección y control de los incendios.
Políticas y prácticas de prevención de incendios Una política centrada en las medidas de emergencia no impedirá que en el futuro se produzcan incendios de gran envergadura y consecuencias devastadoras. La solución a este problema radica en combinar la preparación para las situaciones de emergencia y los programas de medidas específicas cuando se producen emergencias con la aplicación de políticas y prácticas de uso de la tierra más sostenibles. |
Ahora se conocen mejor las vinculaciones existentes entre los incendios y las políticas y prácticas de uso de la tierra. En muchos países se han puesto en marcha proyectos comunitarios de lucha contra los incendios y, al mismo tiempo, se han reevaluado las políticas de exclusión del fuego en los ecosistemas que dependen de este elemento.
Los temporales que se abatieron sobre Europa en diciembre de 1999 causaron daños ingentes a los bosques y a los árboles situados fuera de los bosques, afectaron gravemente a los medios de subsistencia de muchas personas y perturbaron las industrias y los mercados forestales. En total, los daños representaron seis meses de la explotación maderera normal en Europa y en algunos países el viento derribó tantos árboles como los que se extraen durante varios años. Los gobiernos actuaron con rapidez y eficacia para minimizar los efectos ambientales, económicos y sociales y en muchos países se ha propuesto modificar las políticas relativas al establecimiento y ordenación de los bosques para reducir los riesgos derivados de las tormentas en el futuro.
El agotamiento de la vida silvestre en los bosques debido a la explotación comercial de la carne silvestre es motivo de una preocupación creciente. El comercio no sostenible de esta carne es un grave problema en muchas regiones, que ha alcanzado las dimensiones de una auténtica crisis en algunas zonas del África tropical, donde están amenazadas, entre otras, numerosas especies de primates y antílopes. Organizaciones no gubernamentales (ONG) y gobiernos y, a nivel internacional, la Convención sobre el comercio internacional de especies amenazadas de fauna y flora silvestres (CITES) han adoptado medidas correctivas para afrontar este grave problema.
Desarrollo de plantaciones: planificar el futuro Se prevé que en el futuro la mayor demanda de madera se atenderá mediante las plantaciones forestales. Será necesario realizar de forma adecuada las tareas de planificación y de gestión para asegurarse de que ello no comporte efectos ambientales y sociales negativos. |
En esta publicación se resaltan algunas de las medidas técnicas, normativas e institucionales recientes destinadas a mejorar la ordenación y conservación de los bosques, medidas que reflejan el deseo de alcanzar un equilibrio entre los objetivos sociales, económicos y ambientales. Entre ellas cabe mencionar los esfuerzos para reducir la extracción de madera en los bosques naturales y conseguir otras fuentes de madera industrial, la mejora de las prácticas de extracción, la reducción de las actividades forestales ilegales y el fortalecimiento de la ordenación forestal comunitaria.
Existe en todo el mundo la tendencia a aumentar las plantaciones y a depender de ellas en mayor medida como fuente de madera industrial. La ampliación de la superficie de plantaciones en el mundo es un fenó-meno muy reciente; en efecto, la mitad de las plantaciones tienen menos de 15 años de edad. Asia es la región predominante en el establecimiento de nuevas plantaciones; en 2000, alrededor del 62 por ciento de las plantaciones forestales del mundo estaban situadas en esa región. Otras novedades importantes son el incremento de las inversiones del sector privado en el establecimiento de plantaciones en países en desarrollo, el aumento de la inversión extranjera en las plantaciones, y la expansión del sistema de producción por contrata (arreglos mediante los cuales las comunidades o pequeños propietarios producen árboles para venderlos a empresas privadas).
La biotecnología tradicional se utiliza desde hace mucho tiempo para aumentar la productividad de las plantaciones forestales. No existen opiniones contrapuestas en el caso de muchas aplicaciones de la biotecnología en la actividad forestal, pero en estos momentos se está planteando en el sector forestal el debate sobre el uso de organismos modificados genéticamente. Se ha contemplado la modificación genética de las especies arbóreas forestales para conseguir características tales como la resistencia a los virus e insectos, la reducción del contenido de lignina y la tolerancia a los herbicidas. No se tiene noticias de la producción comercial de árboles forestales transgénicos, pero se están realizando ensayos sobre el terreno en varios países. La aplicación de las nuevas biotecnologías puede ser de interés pero es necesario actuar con cautela en su utilización a largo plazo en los programas de conservación y mejoramiento genético y en las plantaciones.
Situación de los bosques del mundo 2001 examina dos enfoques recientes y muy distintos para mejorar la ordenación forestal en los bosques destinados a la producción: la adopción de sistemas de explotación forestal respetuosos del medio ambiente (explotación de impacto reducido) y la imposición de restricciones o prohibiciones a la extracción de madera. La explotación de impacto reducido presenta ventajas evidentes con respecto a los métodos de explotación tradicionales, y sus mayores costos operacionales pueden ser compensados con beneficios financieros. A pesar de estos resultados prometedores, este tipo de explotación esta todavía poco difundido. Su generalización dependerá de la demostración de su viabilidad económica en diversas condiciones y de la garantía de que el propietario/ordenador de los bosques podrá conseguir los beneficios previstos.
Considerar los efectos de las prohibiciones de explotación forestal Generalmente, las prohibiciones de explotación forestal han respondido a consideraciones políticas y se han impuesto de manera impulsiva. La decisión de imponer prohibiciones debe basarse en un análisis exhaustivo de todas las posibles consecuencias y de otros procedimientos para alcanzar los mismos resultados. |
Muchos países han impuesto recientemente prohibiciones o restricciones a la extracción de madera, ya sea en el intento de conservar los recursos forestales o como medida para hacer frente a catástrofes naturales devastadoras (por ejemplo, corrimientos de tierra e inundaciones) que se atribuyen, correctamente o no, a una explotación comercial excesiva. Los efectos de esas medidas han sido variables. En algunos países, han contribuido a la conservación de los bosques naturales, pero en otros han afectado negativamente al sector forestal y a las comunidades locales o, simplemente, han transferido a otros países el problema de la sobreexplotación. Deben darse una serie de condiciones para que los resultados sean satisfactorios: unos objetivos bien definidos basados en el conocimiento de las causas de la degradación de los bosques, unas políticas adecuadas, una voluntad política decidida y recursos suficientes para hacer frente a los costos a corto y medio plazo.
Se ha prestado una atención creciente a las cues-tiones institucionales y de gobierno, puesto que las medidas técnicas no han sido suficientes para conseguir la ordenación forestal sostenible. El presente estudio se centra en dos de esos aspectos: las actividades forestales ilegales y la ordenación forestal comunitaria.
Cada vez existe una mayor sensibilización en todas partes acerca de las actividades forestales ilegales, incluida la corrupción, y sus enormes costos financieros, ambientales y sociales. La corrupción, considerada hasta hace poco tiempo como un tema tabú, se aborda ahora abiertamente en los principales foros internacionales, y los gobiernos, las ONG, el sector privado y la comunidad internacional están afrontando este problema de forma muy activa. Entre los factores que tienen importancia en la lucha contra los actos delictivos y la corrupción figuran el fortalecimiento de los sistemas de vigilancia y observancia, la imposición de una mayor transparencia en el proceso de adopción de decisiones, la simplificación de las leyes y el endurecimiento de las penas. Algunos gobiernos, con el apoyo de ONG e instituciones responsables del sector privado, han desplegado grandes esfuerzos para combatir las actividades ilegales y la corrupción en el sector forestal.
Bienes y servicios forestales más importantes Madera industrial |
La participación de las comunidades en la ordenación forestal es una característica significativa de las políticas y programas forestales nacionales en todo el mundo. Muchos organismos forestales nacionales están inmersos en un proceso de descentralización, reestructuración y reducción, con resultados variables. Enfrentados a un problema de falta de recursos financieros y humanos, los gobiernos recurren cada vez más a las comunidades locales para que contribuyan a proteger y gestionar los bosques estatales. Se subrayan en esta obra algunas de las características de la ordenación comunitaria, comparando el enfoque que se aplica en el Asia meridional con el que se ha introducido más recientemente en África.
Entre los numerosos bienes y servicios que proporcionan los bosques, este estudio se centra en un producto forestal, la madera industrial, y dos servicios ambientales, la mitigación del cambio climático y la conservación de la diversidad biológica.
El pasado bienio se ha caracterizado por la recuperación general de la demanda mundial de madera industrial después del pronunciado descenso del período 1997-1998 originado por la crisis económica asiática. Los efectos de la crisis, aunque negativos, han sido menos acusados y duraderos de lo que se temía en un principio. Sin embargo, la producción de productos de madera tropical no ha alcanzado los niveles anteriores y algunos países asiáticos no han superado las dificultades. El comercio, que había disminuido en 1997-1998, experimentó una importante recuperación en 1999-2000, pero los precios sólo se recuperaron en el caso de determinados productos. Un elemento nuevo que merece ser destacado es la creciente importancia de China como consumidor de madera y el espectacular crecimiento que han experimentado las importaciones de madera en ese país durante los últimos años, debido a las restricciones impuestas a la explotación de los bosques naturales. Este hecho ha influido de forma significativa en las corrientes de producción y comercio, tanto dentro de la región de Asia como fuera de ella.
Por lo que respecta al comercio, se han mantenido algunas tendencias: la exportación de una parte cada vez mayor de la producción total de productos de madera, el incremento de la elaboración de madera en los países, la intensificación de los intercambios comerciales entre países en desarrollo (particularmente en Asia) y la liberalización del comercio mundial, aun cuando algunos países están introduciendo restricciones a la exportación. La certificación de productos forestales, aunque sigue siendo una cuestión controvertida, ha conseguido una mayor aceptación. En este tema se ha mostrado mayor interés en los principales países importadores (Europa occidental y los Estados Unidos) y en los países exportadores cuyos principales mercados de exportación se encuentran en esas zonas. No deja de aumentar la superficie de bosques certificados, que se estima ahora en casi 90 millones de hectáreas. De todas formas, sólo representa alrededor del 2 por ciento de la superficie forestal del mundo y la mayoría de los bosques certificados se encuentran situados en un número limitado de países de la zona templada, y no en los países tropicales donde existe una mayor preocupación acerca de las prácticas de extracción de madera no sostenibles. Entre las novedades que se han registrado en esta esfera hay que mencionar la elaboración de nuevos sistemas nacionales de certificación, el reconocimiento mutuo de los procesos de certificación, la preferencia por los productos de madera certificados por parte de grandes consorcios detallistas de Europa y los Estados Unidos y de varios grupos de compradores, y la certificación de algunos productos de pasta y papel y de productos forestales no madereros.
Conservación de la diversidad biológica dentro y fuera de las zonas protegidas Las zonas forestales protegidas son primordiales para la conservación de la diversidad biológica mundial. Por sí solas, sin embargo, no son suficientes para conseguir los objetivos de conservación de la biodiversidad y deben complementarse con la adopción de medidas eficaces de conservación fuera de las áreas protegidas. |
Las industrias forestales continúan adaptándose a los cambios en la materia prima, es decir, el aumento de la oferta de madera procedente de plantaciones y un conjunto más variado de especies. Estas tendencias están impulsando la producción de productos mecánicos de la madera (particularmente en Europa y los Estados Unidos), que están ocupando una parte del mercado de madera contrachapada producida por países tropicales. La menor disponibilidad de materias primas procedentes de los bosques ha dado lugar a la aparición de sistemas innovadores para aumentar la oferta de madera y a una mayor utilización de los residuos y desechos.
Las recientes negociaciones sobre el Protocolo de Kyoto de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático han llevado a prestar una gran atención a los bosques en el contexto del cambio climático. Los bosques influyen en el cambio climático y son influidos por él. Desempeñan un papel importante en el ciclo mundial del carbono y su gestión o destrucción podrían afectar significativamente al proceso de calentamiento mundial durante el siglo XXI. Si se materializaran los cambios climáticos previstos, los efectos sobre los bosques podrían ser de gran alcance y muy duraderos. Los bosques pueden contribuir a reducir las emisiones y a retener y almacenar carbono. Si se ratificara, el Protocolo de Kyoto podría influir profundamente en el sector forestal, según el tipo de actividades forestales que fueran aceptadas con miras a la mitigación del cambio climático y de las normas que se aplicaran.
Durante los dos últimos decenios, la conservación de la diversidad biológica ha sido uno de los elementos constitutivos de la política y planificación forestales nacionales en todo el mundo, un factor de primer orden en el programa de la comunidad internacional, un componente importante de la asistencia para el desarrollo y el centro de muchas actividades a las que prestan apoyo las ONG. Durante mucho tiempo se ha considerado que las áreas protegidas eran el elemento básico para la conservación de la biodiversidad. Se estima que el 12 por ciento de los bosques del mundo se encuentran en áreas protegidas. Entre las novedades recientes que se han registrado en la gestión de las áreas protegidas figuran las iniciativas dirigidas a integrar las necesidades en materia de conservación y desarrollo, las actividades de conservación de carácter comunitario, la mayor atención a la gestión del ecosistema, y el enfoque biorregional, en el que las áreas protegidas son consideradas en el contexto geográfico y de uso de la tierra de mayor amplitud.
Las funciones cambiantes de los sistemas de gobierno Los sistemas de gobierno del sector forestal y las funciones y competencias respectivas del gobierno, el sector privado y la sociedad civil están en proceso de rápida evolución. |
La mayoría de los países están ejecutando programas forestales nacionales, un proceso iterativo de planificación del sector forestal para elaborar un marco global de política forestal. En muchos lugares, ello ha contribuido a la revisión de las políticas y la legislación forestales y a una mayor participación de los interesados en los procesos de planificación y adopción de decisiones. Sin embargo, las dificultades existentes para la aplicación de los programas forestales nacionales indican la necesidad de aumentar los recursos financieros, abordar la solución de los conflictos y reforzar la capacidad institucional y humana cosas.
Dos procesos importantes, aparentemente contradictorios, han afectado a diversos sectores, entre ellos el sector forestal: la mundialización y la descentralización. La ordenación forestal está siendo afectada por una mayor libertad en los flujos de mano de obra, capital, productos e información entre los países, por la adopción de arreglos institucionales plurales, por la delegación de responsabilidades en las instancias locales y por la adopción de procesos participativos en los países. Se están redefiniendo las funciones y competencias de los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil y se están modificando las relaciones entre ellos.
Las ONG y otros grupos de la sociedad civil tienen una participación cada vez más activa en el sector forestal, tanto en las actividades de promoción como en las acciones legales y la ordenación de los recursos naturales. Las ONG tienen también una presencia importante en los debates internacionales.
El sector privado está experimentando cambios estructurales y funcionales. Las grandes empresas son cada vez de mayores dimensiones y tienden hacia una mayor integración vertical u horizontal. Las empresas privadas tienen la propiedad o el control de grandes extensiones forestales en todo el mundo. Los gobiernos renuncian cada vez más a una serie de competencias en muchas actividades mediante la privatización de empresas de propiedad estatal o la modificación de los acuerdos de concesión. Algunas empresas han adoptado voluntariamente prácticas aceptables desde el punto de vista ambiental y social. En general, las empresas cooperan cada vez más estrechamente entre ellas y con las comunidades y grupos de ecologistas en actividades relacionadas con la ordenación forestal sostenible.
Los países adoptaron posturas muy enfrentadas en las cuestiones forestales en el curso de la CNUMAD. Para avanzar más allá de los acuerdos concertados en la Conferencia de Río, prosiguieron las deliberaciones intergubernamentales, primero en el seno del Grupo Intergubernamental sobre los Bosques (GIB) entre 1995 y 1997 y, luego, en el marco del Foro Intergubernamental sobre los Bosques (FIB), entre 1997 y 2000. En octubre de 2000, los países acordaron suscribir un acuerdo internacional sobre los bosques, que incluía el establecimiento del Foro de las Naciones Unidas sobre los Bosques (FNUB). El mandato del FNUB consiste en promover la ordenación sostenible, la conservación y el desarrollo de los bosques de todo tipo, reforzar el compromiso político a largo plazo y promover la aplicación de las propuestas de acción acordadas por el GIB y el FIB.
En los últimos años se han producido nuevos avances en la aplicación de las tres convenciones acordadas en la CNUMAD, el Convenio sobre la diversidad Biológica, la Convención marco de las Naciones Unidas sobre el cambio climático y la Convención de las Naciones Unidas de lucha contra la desertificación. Se han fortalecido los vínculos entre ellas y con el proceso GIB/FIB y con otras convenciones y acuerdos acordados anteriormente (la CITES, la Convención de Ramsar sobre los humedales y el Convenio internacional de las maderas tropicales).
Refuerzo de la cooperación internacional En el curso de los últimos años se han reforzado las deliberaciones intergubernamentales sobre los bosques a nivel internacional y ha aumentado la cooperación regional sobre cuestiones comerciales y técnicas. |
Ha proseguido la tendencia reciente al fortalecimiento de la cooperación regional. Situación de los bosques del mundo 2001 ofrece información acerca de las iniciativas intergubernamentales sobre los bosques de ámbito regional en el África central, África meridional, América Central, la cuenca del Amazonas, Asia y Europa. Además, se está reforzando la cooperación a nivel ecorregional y también son destacables las iniciativas relativas a los países que tienen una cubierta forestal reducida y a los bosques de montaña (en particular, en el marco del Año Internacional de las Montañas en 2002). Esta tendencia se observa también a nivel técnico, por ejemplo en la cooperación regional sobre los incendios.
Una serie de iniciativas regionales y mundiales apoyan los esfuerzos realizados por los países en favor de la ordenación forestal sostenible. La elaboración de criterios e indicadores para la ordenación forestal sostenible ha contribuido a definir mejor este concepto y a medir los progresos realizados para lograrla. Los programas de bosques modelo y de demostración que se están aplicando en la mayoría de las regiones del mundo contribuyen a ilustrar en la práctica la ordenación forestal sostenible.
Durante el último decenio, los programas de los organismos internacionales de asistencia al desarrollo han apoyado cada vez más las iniciativas de planificación forestal y creación de capacidad nacional y han impulsado los enfoques participativos, la ordenación comunitaria y la sensibilidad respecto de la equidad y las cuestiones de género. Probablemente, la mayor atención concedida por esos organismos a la mitigación de la pobreza, los medios de subsistencia sostenibles y la seguridad alimentaria reforzará los objetivos sociales de la ordenación forestal.
El decenio de 1990 ha sido de gran trascendencia por lo que respecta a la adopción de una visión común a escala mundial sobre el futuro de los bosques y su relación con la vida de la población; se han alcanzado acuerdos sobre la forma de avanzar para hacer realidad esa visión, se han desarrollado tecnologías e instrumentos que faciliten esa tarea y se han clarificado los costos y beneficios conexos. Se han sentado las bases, pero conseguir que se haga realidad la visión fundada en la ordenación sostenible, la conservación y el desarrollo de los bosques del mundo dependerá de una serie de factores, como la capacidad para financiar y distribuir de forma equitativa los costos y beneficios de la ordenación, el mantenimiento y fortalecimiento del compromiso político y la traducción de ese compromiso en una acción eficaz.