Según un examen de los programas de huertos escolares, que abarcó los últimos treinta años, las funciones de tales huertos pueden clasificarse como «educativas» y «económicas/de seguridad alimentaria».
Objetivos educativos |
Hacer que la educación de los niños de zonas rurales y urbanas sea más pertinente y de mejor calidad gracias a la inclusión en los planes de estudio de importantes conocimientos de preparación para la vida |
Enseñar a los alumnos a crear y mantener huertos familiares y promover la producción y el consumo de frutas y verduras ricas en micronutrientes | |
Impartir una enseñanza activa vinculando la horticultura a otras materias, como las matemáticas, la biología, la lectura y la escritura | |
Contribuir a aumentar el acceso a la educación atrayendo a los niños y a sus familias a escuelas que traten de temas que afecten a sus vidas | |
Mejorar la actitud de los niños respecto de la agricultura y la vida rural | |
Instruir sobre temas ambientales, incluso sobre cómo cultivar alimentos inocuos sin usar plaguicidas | |
Impartir enseñanzas prácticas sobre nutrición que permitan promover regímenes alimentarios y estilos de vida saludables |
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Ofrecer a los alumnos un instrumento de supervivencia para épocas de escasez de alimentos | |
Objetivos económicos y de seguridad alimentaria |
Familiarizar a los escolares con métodos de producción sostenible de alimentos que puedan aplicar en sus tierras o granjas y sean importantes para la seguridad alimentaria del hogar |
Promover oportunidades de generación de ingresos | |
Mejorar la disponibilidad y diversidad de alimentos | |
Incrementar la calidad nutricional de las comidas escolares | |
Reducir el número de niños malnutridos que asisten a la escuela | |
Aumentar la asistencia escolar y compensar la pérdida de traspaso de «conocimientos de preparación para la vida» de padres a hijos debido a las repercusiones del VIH/SIDA y al número cada vez mayor de hogares encabezados por niños |